miércoles, 1 de junio de 2016

Fomento afirma que «las obras continúan» en el interior de los túneles de la variante

Las obras continúan en la variante de Pajares. Al menos esa es la versión que ofrece el Ministerio de Fomento, a través de su empresa Adif Alta Velocidad. El gestor que coordina los trabajos aseguró ayer que en la vertiente leonesa los operarios están concentrados en el apartadero de La Robla, tras culminar el montaje de vía. En la asturiana «continúan las obras en el interior del túnel», explicaron sus portavoces.
El vallado que impide el paso a la boca de los macrotúneles se instaló «desde hace tiempo, por motivos de seguridad y para evitar el intrusismo y el vandalismo», detallan las mismas fuentes. Lo cierto es que la caída en la inversión y los problemas contractuales ofrecen imágenes de abandono a lo largo de los 49,7 kilómetros de la infraestructura. Hay fábricas de hormigón sin uso (en Buiza), barracones que acumulan polvo (en Folledo), aparcamientos preparados para centenares de obreros que ya no aparecen (Pola de Gordón), y postes que aguardan desde hace más de un año el tendido de la catenaria (La Robla).
En la pasada legislatura Fomento invirtió 610,7 millones en la variante, de los que 142,2 llegaron en 2015; es el segundo dato más flojo desde que arrancaran los trabajos y ronda la mitad de lo presupuestado.
El grifo se ha ido cerrando conforme terminaban las unidades de obra lanzadas y estallaban problemas en las pendientes. Entre lo finalizado se cuenta la impermeabilización en el interior de los tubos, mientras que el sostenimiento de la ladera que se desliza en Campomanes sigue en curso.
El capítulo de pesares lo protagonizan ahora el fallido proyecto de ventilación y el montaje de vía en el lado asturiano. Fomento encargó el diseño del sistema antiincencio a una firma especializada en metros subterráneos, que propuso una solución que se ha revelado ineficaz. El ministerio debe ahora replantear todo el proyecto y dimensionar nuevas obras dentro de los macrotúneles.
A este problema técnico se suma el del montaje, que tiene raíz política. Dragados, la adjudicataria, solicitó la resolución del contrato alegando incumplimientos por parte de la Administración. Es un flanco que el propio ministerio le dejó abierto al acometer una precipitada política de contrataciones en 2014.
En aquel año Fomento se enfrentó a un dilema. El presidente Mariano Rajoy había prometido abrir el primer túnel, pero la mayoría de la superestructura estaba sin contratar. Para evitar reproches, Fomento adjudicó todos los encargos, a pesar de que las obras no estaban maduras para iniciarlos. Es lo que pasó con las vías. Antes de instalarlas es necesario solventar el deslizamiento de ladera. El prolongado tiempo que Dragados ha tenido el contrato en suspensión le faculta ahora para pedir su resolución, cobrando el beneficio industrial sin necesidad de ejecutar la obra.

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