domingo, 13 de marzo de 2011

El primer ministro asegura que es la peor crisis de Japón desde la II Guerra Mundial


Dos días después de que la Tierra temblara y levantara sus olas en el 'Anillo del Fuego' del Pacífico, Japón amanece de nuevo en alerta. El primer ministro nipón, Naoto Kan, ha pedido unidad a sus conciudadanos para afrontar las consecuencias del seísmo, que ha calificado como la peor crisis que afronta Japón desde el final de la II Guerra Mundial. Kan ha definido la situación como "preocupante", al tiempo que mostró su gratitud y "respeto" por la calma con que la población japonesa ha hecho frente al terremoto, que con 9 grados de magnitud ha sido uno de los más graves de la historia. "No será fácil, pero superaremos esta crisis, como hemos hecho en el pasado", ha asegurado el jefe del Gobierno nipón.
Una de las primeras medidas ha sido autorizar a las empresas Tokyo Electric Power y Tohoku Electric Power a efectuar cortes de electricidad de hasta tres horas de duración al día, a partir de mañana, para garantizar el suministro en las zonas del noreste del país afectadas.
El primer ministro también se ha referido al riesgo de fugas de materia radiactiva tras la explosión de anoche en Fukushima. "Se ha emitido radiación al aire, pero no una gran cantidad. Esto es diferente del accidente de Chernóbil, aunque estamos trabajando para impedir que se extienda la fuga", ha dicho Kan.
Mientras, las tareas de búsqueda y rescate de las víctimas y de reconstrucción de hogares y administraciones siguen sucediéndose. Expertos en salvamento de casi 70 países, entre ellos España, han empezado a llegar para participar en este duro proceso. Los mayores contingentes son los aportados por Australia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Reino Unido y Corea del Sur, mientras que incluso China, que mantiene unas tensas relaciones con la nación vecina, ha anunciado el envío de un equipo.
Los sismólogos han advertido de que las réplicas se pueden prolongar durante toda la semana en el noreste del país y que hay un 7% de posibilidades de que alguna de ellas supere antes del miércoles los 7 grados de magnitud en la escala Richter.
Pese a los esfuerzos que se están realizando, el número de víctimas mortales se está disparando en las últimas horas y, pese a que el último cómputo oficial habla de 1.217 muertos y 1.086 desaparecidos por la catástrofe, los medios locales lo incrementan hasta más de 1.800 fallecidos. Sin embargo, la cifrá más crítica la ha dado Naoto Takeuchi, el jefe de la policía de provincia Miyagi, a la cadena de televisión NHK, que ha advertido de que el número de muertos en la región puede superar los 10.000 y ha explicado que los datos oficiales son muy conservadores.
En Miyagi continúan sin localizar 9.500 habitantes de Minamisanriku, un pueblo que fue prácticamente arrasado por el tsunami que produjo el terremoto, que con 9 grados de magnitud está entre los más graves que se han registrado nunca en el mundo.
El número de evacuados supera los 300.000 en seis provincias japonesas y son al menos 20.820 los edificios destruidos, de acuerdo con el último balance. El Gobierno nipón ha anunciado que movilizará en las próximas horas hasta 100.000 militares para las operaciones de rescate en la costa noreste del país, donde algunos pueblos han sido prácticamente barridos del mapa. Naoto Kan había anunciado ayer que serían 50.000 los efectivos militares que participarán en el operativo pero ha decidido duplicar su número.
Se mantiene la tensión en Fukushima
Además, la preocupación sigue aumentando por la amenaza nuclear que supone los problemas en la central Fukushima-1, afectada por el seísmo y que registró el sábado una explosión en uno de sus reactores, ya que ha sufrido un nuevo fallo en otro de los reactores y el nivel de radiación que desprende supera el límite legal. De hecho, el Gobierno japonés ha advertido hoy del riesgo de una nueva explosión similar a la de ayer, aunque ha insistido en que no espera que dañe a ningún reactor.
La situación de la planta nuclear de Fukushima 1 se ha agravado este domingo con el fallo del reactor número 3. Con este ya son dos los reactores de la central que corren peligro de entrar en proceso de fusión, y que se suman a otros tres más que están experimentando fallos en la cercana central Fukushima 2 --aunque su estado reviste menor peligro--.
En rueda de prensa, el ministro portavoz, Yukio Edano, ha indicado que el reactor número 3 de la planta sufre problemas en su sistema de refrigeración y que, aunque parte de su núcleo podría "deformarse", eso no equivale a una "fusión". Edano considera posible que se produzca una explosión en el recipiente de contención secundario del reactor 3 debido a una acumulación de hidrógeno, como ocurrió ayer en el reactor 1, pero ha insistido en que lo previsible es que no cause daños graves. También ha asegurado que una eventual explosión no conllevaría nuevas evacuaciones, tras el traslado a otros lugares de 180.000 residentes en un radio de 20 kilómetros en torno a la central nuclear.
Sobre las informaciones acerca de un posible proceso de fusión en el núcleo de un reactor, Edano ha hecho hincapié en que no hay "ningún dato" que confirme que se ha producido esa fusión, aunque admitió una posible "deformación" de una parte del núcleo debido a un sobrecalentamiento. Ha recalcado, no obstante, en que ambos son casos diferentes y es necesario ser "muy cuidadosos" con la terminología, ya que una deformación del núcleo no equivale a una fusión. En el primer caso, el proceso implicaría la posible liberación de una cantidad muy elevada de radiación.
El portavoz del Gobierno ha reconocido que el nivel de radiactividad que desprendía la central de Fukushima llegó a superar en un punto el límite permitido de 500 microsievert hasta alcanzar los 1.557 microsievert a las 13.52 hora local (04.52 GMT), pero 50 minutos después se había reducido a 184 microsievert. El nivel actual "no es dañino para la salud", según Edano, que ha equiparado el nivel máximo de radiactividad emitido por la central con tres radiografías de estómago.
Según la agencia local Kyodo, pese a las evacuaciones masivas al menos 22 personas se han visto expuestas a la radiactividad. En Fukushima los esfuerzos se centran en tratar de reducir la temperatura de seis reactores de las plantas nucleares 1 y 2, cuyos sistemas de refrigeración quedaron dañados por el seísmo. Para ello se está utilizando agua marina y ácido bórico, por lo que según los expertos será muy difícil que los reactores afectados puedan seguir utilizándose en un futuro, dijo el portavoz.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha informado hoy de que un operario murió en un accidente ocurrido con una grúa y otros cuatro resultaron heridos en Fukushima, según les comunicaron las autoridades niponas.
Explosión de nivel cuatro sobre siete
Dentro de la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES, por sus siglas en inglés), la explosión registrada ayer en la planta está considerada de nivel cuatro sobre siete. En esta escala, el accidente de Three Mile Island, en Pensilvania, en 1979, está valorado de nivel cinco, mientras que el desastre nuclear de Chernobil en 1986, el más grave de la historia de esta industria, representa un siete sobre siete. Es la misma categoría que recibió el que hasta ahora había sido el peor accidente nuclear de la historia de Japón, ocurrido en 1999 en Tokaimura, cuando una explosión seguida de una fuga en un planta de procesamiento de uranio mató a dos operarios y expuso a más de un centenar de habitantes a altos niveles de radiación.
El OIEA comunicó que la deflagración ocurrió fuera del recipiente primario de contención, por lo que el núcleo del reactor no ha sido dañado. La empresa Tokyo Electro Power Company (Tepco) ha confirmado que "la integridad del recipiente primario de contención del reactor número uno de la planta de Fukushima permanece intacta". A su vez, Japón señalaba la presencia de cesio-137, altamente radiactivo, y iodine-131 en las cercanías del reactor dañado, que resultaron en "un aumento inicial de los niveles de radiactividad alrededor de la planta a primeras horas de hoy, pero se observó que estos niveles habían descendido en las últimas horas".

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